Posteado por: identidadesenpeligro | junio 2, 2011

Deberán indemnizar a la víctimacon 12.400 euros por ridiculizarla y fomentar su aislamiento a través de un perfil falso creado en la red social

I. J. / SEGOVIA

Una fotografía y los datos personales de una compañera fueron sus armas del delito y las que ahora les costarán 12.400 euros y una sanción de 200 euros a cada una de las dos jóvenes condenadas por suplantar a otra en Tuenti y humillarla.

Así lo recoge la sentencia de la Audiencia Provincial de Segovia, que sanciona a dos segovianas, cuya identidad no se ha facilitado, por el daño moral causado a la víctima mediante un perfil falso creado para «provocar una reacción en cadena» y enfrentarla con otras adolescentes causando «su total aislamiento social».

El fallo, aunque rebaja la cuantía de la indemnización fijada en 18.284 euros el pasado febrero por el Juzgado de Instrucción número 4 tras el juicio de faltas, mantiene la sanción a las acusadas, a quienes se considera responsables de una falta continuada de vejaciones injustas, ya que su objetivo al urdir el plan «no era otro que el de desprestigiar y humillar públicamente a la perjudicada».

Los hechos, según informa Efe, se remontan a mayo de 2008, cuando las jóvenes ahora condenadas se pusieron de acuerdo para crear un perfil falso en la red social Tuenti, de gran calado entre los adolescentes y con más de diez millones de usuarios. Nombre, fecha de nacimiento y centro de estudios exactos y una foto para dar más credibilidad fueron suficientes para perpetrar el «ciberdelito» y desencadenar el calvario por el que tuvo que pasar la denunciante, aislada por el resto de compañeros por los comentarios que presuntamente escribía en su falsa cuenta.

Amparadas en el supuesto anonimato que da la red y en la gran facilidad que supone crear un perfil, las jóvenes fueron «engordando» la mentira añadiendo hasta 56 fotografías de distinto contenido que una de las adolescentes subió con el consentimiento de la otra. Imágenes religiosas, de extraterrestres o espectros acompañadas de comentarios que ridiculizaban a la denunciante como «están llegando» escrito junto a una foto de un platillo volante u «orgullosa de serlo» para describir una viñeta sobre «cómo ser un friki de provecho y no morir en el intento» propiciaron la mofa entre sus compañeros.

Pero los hechos no pararon ahí o en calificar como «mi amor hechizado» al personaje de Harry Potter, sino que las condenadas también usaron el perfil para criticar a otras compañeras del centro de estudios. A través del falso perfil hicieron el comentario «no se dan cuenta de que son una niñatas que parecen travestidas y eran la vergüenza de la gala» bajo la imagen «Gala 2007» colgada por otra compañera. Fue la gota que colmó el vaso y precipitó una reacción en cadena de críticas por parte de los compañeros de instituto en contra de la denunciante.

La propia sentencia recoge que esto provocó «su total aislamiento social respecto a este grupo de personas, que rehusaban saludarla si se encontraban con ella por las calles de Segovia». Otro comentario en una foto incrementó el rechazo.

«No fue una broma»

El cierre del perfil por orden judicial en septiembre de 2008 llevó algo de calma a la vida de la víctima, quien según certifica el fallo, sufrió un trastorno adaptativo ansioso depresivo moderado desde agosto de 2008 hasta septiembre de 2009, por lo que tuvo que seguir un tratamiento de apoyo por estrés postraumático.

La primera sentencia incide en que los hechos no pueden calificarse «de mera broma ni ser entendida como tal por cualquier persona de inteligencia media» y advierte de que, «lejos de desmentir las denunciadas ante las dimensiones que tuvo este hecho, se dejó germinar y se trató de reactivar». Para fijar la pena, la Audiencia además tiene en cuenta la gran repercusión que entre los adolescentes tiene Tuenti y «la vulnerabilidad emocional que estos presentan dada su corta edad y el momento evolutivo en el que se encuentran».

Más sanciones por subir fotos

No dejan huellas dactilares ni restos de ADN, pero los delitos informáticos también dibujan su rastro y el de las jóvenes de Segovia no es el primer caso de uso indebido de las redes sociales que llega a juicio, «un ciberdelito» en aumento. Injurias, suplantación de identidad o acoso sexual son las modalidades mayoritarias.

En noviembre, un padre fue condenado a indemnizar con 5.000 euros a la víctima por no vigilar a su hijo menor, que había subido una foto ofensiva a Tuenti. Un hombre de Córdoba fue condenado a un año y tres meses de cárcel por colgar imágenes de su ex novia desnuda y un joven pagó 100 euros por una foto vejatoria.

FUENTE:www.abc.es

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