Posteado por: identidadesenpeligro | enero 3, 2011

Cómo proteger a los hijos del acoso sexual en Internet

Patricia Matey | Madrid

Clara tiene 15 años y desde hace varios días chatea al salir del instituto con un desconocido. Ella ya le considera su amigo. No sabe cuál es su edad real, dónde vive, a qué se dedica, cómo es su cara… Por no saber, ni siquiera puede estar segura de que el nombre por el que se identifica sea verdadero, pero no le importa. Ni siente, ni intuye, el peligro. Porque tras la ‘inocencia aparente’ de esta nueva ‘ciberamistad’ se puede estar escondiendo un pederasta.

Aunque Clara no existe, historias reales como la suya se están iniciando a diario en demasiados puntos de España y del mundo. Los expertos coinciden: el grooming está cobrando vida en los últimos años. Se trata del “conjunto de estrategias que una persona adulta desarrolla para ganarse la confianza del menor a través de Internet con el fin de obtener concesiones de índole sexual”, aclara a ELMUNDO.es Jorge Flores, director de la iniciativa PantallasAmigas.

No hay datos sobre su incidencia real (sólo se denuncia un 1% de los casos), y los que hay no son nada halagüeños. Recientemente, el fiscal de delitos tecnológicos de la Fiscalía de Barcelona, Roberto Álvarez, anunciaba que “se han disparado los casos de acoso por Internet. Afloran los sujetos que realizan ‘grooming’ a los menores”.

A más usuarios, más riesgo
Con la Red sucede lo mismo “que con las operaciones salida de tráfico. A más coches en la carretera, más riesgo de accidentes. Cada vez más chavales se están incorporando con más intensidad a las nuevas tecnologías y esto es un coladero para los pederastas que desafortunadamente existen”, apostilla. Hasta el 15% de los menores internautas entre 10 y 17 años recibe alguna propuesta sexual y el 34% de ellos se encuentra con material sexual que no ha buscado.

Por eso, los padres deben enseñar a sus hijos dos cosas fundamentales que pueden poner freno a un acosador del ciberespacio: saber decir que no y que pidan ayuda antes de que sea demasiado tarde. “Las mismas pautas que guían en el día a día son las que sirven cuando se está delante de un ordenador.

Concienciar a los menores de la importancia de seguir ciertas normas de privacidad y que aprendan a tomar decisiones es básico. Y, sobre todo, que se lo cuenten a sus progenitores para que puedan denunciarlo. Es importante que sepan que no les van a regañar ni prohibir el uso de Internet”. añade director de PantallasAmigas.

Seguramente, la mayoría tiene retenido en su memoria algunos casos cercanos de ‘grooming’. Como el de la menor de 16 años de Chiclana (Cádiz) que fue violada por un adulto, tras contactar con la joven a través de la red social Tuenti.

Sin salirse de las ‘reglas del juego’ que marcan el ‘grooming’, el violador fue granjeándose poco a poco la confianza de la víctima, haciéndose pasar por un adolescente. Posteriormente empezó a acosar a la joven hasta coaccionarla y obligarla a quedar con él, amenazándola con extender por la Red las imágenes que había conseguido de ella con el engaño. Finalmente, la víctima acudió al encuentro en Conil de la Frontera donde se produjo la agresión sexual.

Del acercamiento con mentiras (los pederastas tratan de contactar con las víctimas utilizando identidades falsas o mintiendo en la edad) a la amistad. A partir de ahí todo se dispara y se vuelve imparable. Pero el punto de inflexión, como dice el director de PantallasAmigas, llega más tarde.

“Se inicia más tarde cuando el acosador tiene algo con qué chantajear a su víctima”, reconoce. Y proporciona un ejemplo. “La chica de 16 años de Santurce a la que un joven de 27 de Bilbao le robó las claves de Messenger, por lo que pudo meterse y acceder a sus ‘secretos’, a información delicada. Tenía a su disposición la lista de contactos de la joven y la amenazaba con difundir sus correos privados a sus amistades. Así fue como pasó a pedirle una foto y se inició el chantaje… Finalmente, quedaron. La chica se asustó lo suficiente como para pedir ayuda a sus padres, que avisaron a la Policía y que acudió a la cita entre los dos jóvenes lo que permitió la detención del acosador”.

Una encuesta de EU Kids Online, financiada por la Comisión Europea, con el fin de reforzar las evidencias empíricas en las que se basan las políticas relativas a la seguridad ‘on line’, revela que el 9% de los niños y niñas europeos de entre once y 16 años ha sido víctima de una mala utilización de sus datos personales (como la contraseña o su información personal).

Asimismo, el 29% de los que usan Internet se ha comunicado en el pasado con alguien que no conocía cara a cara previamente, actividad que puede ser arriesgada pero también divertida para el menor.

El trabajo ha sido realizado con 23.240 usuarios de la Red de 25 países europeos, incluido España, además de uno de sus padres, a los que se entrevistó durante la primavera y el verano de 2010. Revela, además, que el 8% de los niños ha conocido un contacto ‘on line’ en la vida real durante el año pasado.

Las redes sociales son la puerta de entrada frecuente de estos acosadores. Porque en ellas con excesiva frecuencia se exhibe abiertamente toda la información de sus víctimas potenciales.

“Aunque no aportan nuevos riesgos a los que ya hay en Internet, existen demasiados datos de menores a los que puede acceder cualquier desconocido. Una vez que localizan a su víctima y se ganan su confianza intentan convencerles para que les envíe fotos. En el momento en el que el desconocido tiene algo de la víctima: imágenes, información robada del software -de ahí, la importancia de proteger adecuadamente el equipo-, empieza el chantaje, la coacción y la amenaza”.

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Para reducir el riesgo de ‘grooming’ en los menores, los expertos aconsejan:

Evitar la instalación de cámaras web (webcam) o restringir su uso mediante algún programa o mediante claves o controles parentales.
Colocar el ordenador en lugares comunes de la casa.
Educar a los hijos en los peligros de la Red. Hay que explicarles las medidas de protección básicas para evitar cada uno de ellos. En el caso del ‘grooming’ no revelar nunca los datos personales ni las claves a conocidos de Internet.
Es importante conocer a sus contactos y revisar sus redes sociales.
Proteger los datos. Los menores no deben rellenar formularios en los que den datos personales suyos, de amigos o conocidos o de su familia.
El horario. Es importante que no chateen por la noche y a escondidas de los padres.

FUENTE: www.elmundo.es

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